domingo, 4 de marzo de 2012

Asia Express

No, esta vez no les voy a contar sobre algo relacionado a la comida rápida, sino de nuestro viaje de dos semanas al continente asiático, con una pausa en el mundo árabe.  14 días de impresiones llenas de la vida asiática, o por lo menos, de lo que estuvo a nuestro alcance.

Un mundo lleno de amabilidad y tranquilidad, fue lo que descubrimos en nuestro recorrido por cuatro países: Singapur, Indonesia y Malasia,  salpicado por la atmósfera árabe de Dubái, en los Emiratos Arabes Unidos.


El Hotel Marina Sands y el Museo de Ciencia del Arte


En Singapur tuvimos la modernidad y la perfección asiática, por algo se le conoce como la Suiza de Asia. Singapur se apunta como un representante de la arquitectura moderna. Todo perfecto, limpio y lleno de prohibiciones, que hacen de esta ciudad, una comunidad ordenada.


Y llegamos a Indonesia. El país de los espíritus. Nada se hace sin consultárseles.  Estuvimos en Bali, ciudad que apunta a las manecillas contrarias del reloj asiático. Encontramos un caos en sus calles, pero que para los balineses funciona de maravilla. La motocicleta es la reina de la selva y entre más personas lleve, mejor. No dos ni tres, sino hasta cinco hemos visto en una de ellas. 


Ungasan, Bali


Bali es selva y playa. En cada rincón hay un altar para los espíritus que reciben comida de los lugareños hasta saciarse por completo. En Bali, no nos recibieron con un apretón de manos, nos recibieron con las manos en el corazón.



Las cuevas Batu, con su Dios Murugan


En la ciudad de Kuala Lumpur, Malasia, conocimos la mezcla de culturas: Chinos, hindúes, malayos y anglosajones, entre otras minorías. . Es una ciudad cosmopolita que tampoco se queda atrás en el progreso. No tan perfeccionista como Singapur, pero rodeada de la amabilidad asiática de sus habitantes. La mezcla perfecta entre progreso y naturaleza. Un ejemplo son sus cuevas Batu, dónde la religión hindú encontró un altar.


La Isla Sentosa


Y regresamos a Singapur, a la isla de Sentosa, a unos 15 minutos de la gran ciudad, y el lugar perfecto para vacacionar. Una mezcla al estilo americano y asiático. Sentosa tiene de todo, atracciones para chicos y grandes. Para los habitantes de Singapur, un lugar perfecto para vivir de vacaciones en constante tiempo y para los turistas, como nosotros, una oportunidad de disfrutar el Océano Indico.

El tiempo se acababa y para no tener un vuelo intercontinental interminable, decidimos hacer una pausa en Dubái, casa de la compañía áerea Emirates. Con esta compañía, conocimos la perfección del servicio. Después de estas vacaciones, sólo quiero viajar con Emirates, que ofrece por un mismo vuelo en la clase económica, el trato de primera clase. Lo siento, no es comercial, es cómo lo conocí, ya les platicaré más adelante.


El Creek en Dubái


Dubái, la ciudad en el desierto. Nuestra tercera visita. Estuvimos los últimos dos días ahí, antes de viajar a Basilea. Disfrutamos del aire fresco, por la mañana y por la noche, cosa que nos fue desconocida, porque antes la habíamos visitado en el verano de 45 grados. Caminamos mucho por la ciudad antigua, rodeada del Río Creek. El desierto nos recibió a principios de marzo, con una máxima de 30 grados.  Toda una diferencia.

Y ahora estamos en Basilea. Las vacaciones se acabaron. Ya no tendremos más Asia Express. Su clima, su comida, su gente. Pero para seguir disfrutando de este viaje, les contaré a detalle y compartiré con ustedes en los próximos Aterrizando, algunas experiencias e imágenes. Me despido, no con un apretón de manos, sino, con las manos frente al pecho, a la altura del corazón, como me acostrumbraron por este continente, al estilo de Bali.

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