miércoles, 26 de noviembre de 2014

En la Playa de Clearwater, Florida





Hola, de regreso con Aterrizando para platicarles la continuación de nuestro viaje del verano 2014.



Esperando el vuelo de Jet Blue



El 9 de agosto dejamos Nueva York para aterrizar en Orlando. Nuestro objetivo era el que su servidora asistiera a la Zumba Fitness Convention, la primera.  Pero antes pasaríamos algunos días en familia. En una playa de Florida, Clearwater Beach, a dos horas de Orlando.



Vista del recorrido Orlando - Clearwater Beach




Llegamos después de dos horas y media a Orlando. Era la primera vez que viajábamos con Jet Blue. Todo nos pareció de maravilla, solamente los precios de comida y refrescos en el Aeropuerto John F. Kennedy, se nos hicieron exagerados. Todo tiene un precio más alto por estar en el aeropuerto. En fin, por suerte no comeríamos todos los días ahí.




Así encontramos el Hilton de Clearwater



Nuestras maletas llegaron sin ningún problema. Sí todas. ¡Gracias a Dios! Para mí era muy importante tener mi ropa de Zumba para la Convention. Pero aunque no hubiera llegado, no hubiera sido un problema, ya que durante el evento la tienda de Zumba Wear estaría abierta para adquirir la nueva colección.



Así encontramos la vista desde nuestra
habitación en el cuarto piso.


Mi esposo tuvo que regresar al mostrador de Hertz para cambiar el carro que habíamos rentado. El primero tenía una cajuela muy reducida para nuestras tres maletas. Nos dieron uno tipo Jeep. La verdad hubiéramos preferido otro modelo, pero nuestro equipaje tuvo lugar en la cajuela del mismo. Eso era lo más importante.


Corte del Shor American Seafood Grill 



Otras dos horas transcurrieron hasta que llegamos a nuestro destino. El Hotel Hilton de Clearwater. El recorrido en auto fue muy agradable. La tranquilidad del océano y sus colores, deleitaron nuestras pupilas. El tráfico no estuvo tan pesado pues era sábado. Ya muchos se nos habían adelantado la tarde del viernes, por suerte.



El filete de salmón fue para mí



Ese día no tuvimos mucho programa. Pasaban las cinco de la tarde cuando nos instalamos en el cuarto. La cena la disfrutamos en el restaurant del hotel llamado Shor. Nuestras hijas se deleitaron con la barra de bufet para niños, integrado por hot dogs, papas fritas, ensaladas, galletas y helados. En las fotos que les incluyo pueden ver el corte de carne para mi esposo y el salmón con verduras que fue para mí.


Para inspirar 


Ahora sí, un bonito atardecer en Clearwater Beach



Al terminar la cena, caminamos un poco por el malecón y nos fuimos a dormir. Mañana empezaría el día de playa. Las niñas estaban muy emocionadas.



Domingo: Día de piscina, playa y outlet



El domingo inició con un desayuno en el hotel. Después, regresamos a cambiarnos para irnos a chapotear a la piscina. Bueno, nuestras hijas serían quienes lo harían.

Para evitar el sol fuerte del mediodía, manejamos a San Petersburg, para visitar el Ellenton Premium Outlet. Era domingo y el lugar estaba muy concurrido, pero nos fue posible visitar un par de tiendas.
De regreso visitamos un supermercado, Publix, y esa noche comeríamos risotto, pues nuestro cuarto estaba equipado con cocineta. Muy cómodo para un plan de vacaciones familiares.

Antes de cenar, fuimos con las niñas a que disfrutaran de la playa.  Regresamos a preparar la cena y antes de dormir, caminamos de nuevo por la playa para ver el anochecer. Visitamos el Pier 60 para hacer unas fotos y luego regresamos a la playa para disfrutar el inicio del anochecer. ¡Bello espectáculo!




Vista de Clearwater desde la piscina del hotel



No había que disfrutar más que el sol



Ellenton Premium Outlet




Creación de nuestras hijas




Se acababa el día



La tranquilidad del mar



Bellos colores






Romance





Pier 60




Extrañamos esos momentos




¡Quiero regresar!





La temperatura del agua: calientita





¡Buenas noches, Clearwater!



Y con esta imagen de los hot cakes me despido. Este sería nuestro desayuno antes de ir a visitar el Museo de Salvador Dalí al día siguiente. Los detalles se los cuento en el siguiente Aterrizando!
¡Gracias por leerme y que tengan una muy buena semana!


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Entre el museo, parque y tiendas: Ultimo día en Nueva York



La Cabaña Sueca




¡Hola! Estoy finalmente de regreso con esta entrada. Después de una pausa obligatoria por la actualización de mi sistema operativo en la Macintosh, vuelvo a escribirles sobre nuestra visita a Nueva York, durante el mes de agosto del 2014. Nuestros archivos fotográficos se nos escondieron al hacer la actualización, pero ya están de nuevo visibles. Un trabajo de mi esposo. De todas maneras tenemos una copia por si acaso.


Disfrutando el Central Park



Su lago



Después de este relato que me mantuvo alejada de la entrada semanal, les cuento que nuestros días en esta ciudad se habían acabado. A la mañana siguiente partiríamos a Florida. Pero ese día lo disfrutamos al máximo en esta ciudad que nunca duerme.

Era el 8 de agosto, viernes. Desayunamos de nuevo en Cosi, una cafetería no muy lejos del hotel, de la cual ya les había hablado. Después de prepararnos en el hotel, tomamos un taxi que nos llevaría hasta el Central Park. Pues el camino desde la Park Avenue resultaría largo.



Castillo Belvedere




Llegamos al parque. Realmente se podría pasar todo un día visitando sus instalaciones. Decidimos entrar por la parte del Castillo Belvedere, cerca del lago. También estuvimos en la cabaña sueca.
El día avanzaba y nuestro siguiente destino era el Museo Americano de Historia Natural. Durante nuestro trayecto por el parque vimos a los neoyorquinos disfrutando de su caminata o trote y claro, de su paseo en bicicleta. Central Park es el pulmón de esta gran ciudad.


Museo Americano de Historia Natural






¡Listos, vamos por nuestros boletos!




Los dinos voladores. Valió por completo
visitar esta exposición temporal




Visitando la sala de las Culturas Precolombinas




Y después de unos quince minutos de caminata, ahí estaba, el Museo, que se ha hecho famoso por la película Night at the Museum. El edificio principal cautiva al visitante. En su interior, las filas para comprar boletos se abultaban. Turistas y grupos de escolares, probablemente de guarderías o de campamentos, se alegraban de antemano por conocer todos los tesoros dentro del mismo.  El Museo es uno de los más grandes del mundo y cuenta con 27 edificios conectados entre sí. A su alrededor se encuentra el Parque Theodore Roosevelt. Obviamente este personaje es básico en la historia de la película sobre el museo.



Calendario Azteca. Réplica




Nuestro turno para comprar los boletos llegó rápido. Decidimos hacer la visita especial a la exhibición de Pterosaurios; los dinosaurios voladores. El museo está muy organizado, y nos dio una hora específica para visitar esta exposición. Nos tocaría a las once cuarenta y cinco de la mañana. Mientras tanto, visitamos las salas de Mamíferos, las salas de los Orígenes y Culturas Humanas y las salas de Fósiles. Nuestras hijas estuvieron maravilladas. Y nosotros también.




Sala interactiva cuyas visitas son controladas por horas 




Simulando volar como un Pterosauro




Llegó nuestro turno de visitas para la exhibición de los dinosaurios voladores. En esta sala, los niños aprenden de manera interactiva quienes y cómo eran estos dinosaurios. A nuestras hijas les gustó la plataforma que los invitaba a imitar el vuelo de los Pterosaurios. Ahí se dan cuenta que volar no es tan fácil. Sin esfuerzo, el niño o dinosaurio, se caía en el efecto de simulación.



No es un cuadro, es una exhibición al tamaño real



De regreso al Central Park



Applebee's, Disney Store, Bryant Park y Macy's





Central Park, centro vital para el neoyorquino





Nuestra visita concluyó con una pausa culinaria afuera del museo. Comimos un típico hot dog de carrito. Después caminamos de nuevo dentro del Central Park, pasamos su lago y las niñas disfrutaron los jardínes para hacer maromas. El verano en Nueva York invita a todo mundo a disfrutar de esta área verde.


Vámonos a Time Square




Postre en el Applebee's




Después caminamos hacia Times Square. Era la hora de comer y entramos en el restaurant Applebee's. Caminamos por el gentío, porque así es en esta zona, las calles están llenas de turistas y neoyorquinos. Para alegría de las niñas, entramos a la Disney Store. La siguiente parada fue el Parque Bryant. De ahí, caminamos hasta la Park Avenue, de regreso al Hotel Gansevoort, para hacer una pausa.




¡Toda una leyenda! El Show de Letterman




Por la noche teníamos planeado ir a la tienda Macy's mas grande de Estados Unidos, ubicada en Herald Square. Fue imposible verla por completo. Primero fuimos al departamento de ropa de niñas y estaba como saqueada. Sinceramente era un caos.  Después fui a la ropa de dama y bueno, no salí desilusionada de ella, porque encontré algunas cositas.

Caminando de regreso a Park Avenue, encontré una tienda de recuerditos y ahí compré mi camiseta de Superman, pues la quería usar para bailar en mis clases de Zumbakids, la canción de Supergirl.



Pausa en el Bryant Park





La cena la haríamos de nuevo en las cercanías de Park Avenue. Decidimos ir al restaurante California Pizza Kitchen. Así fue como cerramos nuestro último día en Nueva York.




El Macy's más grande de la Unión Americana



¡Feliz, no lo puedo negar!



¡Adiós Gansevoort, adiós NY!




A la mañana siguiente nos levantamos temprano para ir hacia el aeropuerto John F. Kennedy. Ese día volaríamos a Florida. A Orlando. Ahí viviría mi primera Zumba Convention. Pero antes, pasaríamos unos días en Clearwater Beach.  Esto se los cuento en el siguiente Aterrizando. ¡Muchas gracias por leerme y que tengan una buena semana!

miércoles, 29 de octubre de 2014

High Line: la nueva atracción y sensación en Nueva York




¡Hola, buenas tardes! Hoy les voy a platicar sobre nuestra visita en el tercer día a la ciudad de Nueva York. Era el 7 de agosto del 2014 y ese día lo empezaríamos conociendo una nueva atracción: la vía elevada de lo que fue un tren comercial, High Line.



Piscina del Gansevoort. ¡Por fin, tiempo
para un chapuzón! Atrás, el
Empire State



La vía ferroviaria elevada: High Line



Después de desayunar en Brasserie Les Halles, que estaba frente al hotel en la Park Avenue, llevamos a las niñas a que se dieran un chapuzón en la piscina de la Terraza del Gansevoort. El lugar se llama Rooftop, el bar del hotel. De seguro un bonito lugar para las fiestas nocturnas. Desde ahí se puede ver el edificio Empire State.




High Line, una elevada vía de tren
construída en los años treinta. Ahora, un
paseo peatonal y oasis de la gran ciudad




Para llegar a la High Line, tomamos un taxi hacia el inicio de la misma, en el cruce de las calles Washington y Gansevoort. Un bonito lugar lleno de restaurantes y del Chelsea Market. Y llegamos hasta la famosa High Line.




Area de descanso de la High Line




Antes de llegar a Nueva York, mi esposo me pidió que leyera sobre esta atracción. En casa, antes de iniciar el viaje, pude leer sobre ella. Es un paseo peatonal, un área verde con cafés y restaurantes y mide 2.33 kilómetros. En sus inicios, fue la vía elevada de trenes comerciales que pasaban sobre Nueva York a dejar mercancías. Esta línea se construyó para evitar el tráfico pesado sobre la ciudad. Esto fue en los años treintas. Desde el 2019 está abierta al público. Por año la visitan 5 millones de turistas.



Para la pausa, unas paletas de agua y unos
yukis para las niñas. El alumino protege el
bloque de hielo. Con el se hacen estos shave ice



El parque está situado en el distrito de Chelsea y a los lados se pueden ver verdaderas joyas arquitectónicas. Hoteles y sobre todo edificios departamentales. No podría imaginar el precio de cada metro cuadrado de estos departamentos. Ni el pago de renta de los restaurantes y oficinas. Nueva York es una parcela cara.




¡Hermoso paseo por la High Line!



Hicimos una pausa para tomar unos raspados. Sí, unos yukis estilo Monterrey, mi ciudad de origen, o raspados. Ahí nos los encontramos con el nombre de shave ice. Fue una gran experiencia para nuestras hijas. Yo escogí una paleta de frambuesa. ¡Todo estaba delicioso!



La High Line en el barrio de Chelsea



Seguimos caminando y seguíamos maravillados de la High Line. Pensar que eran las vías de ferrocarril. Ahora es un pulmón verde en esta gran ciudad. Más adelante nos encontramos con un carrito de paletas estilo mexicano. Y su vendedora estaba vestida con ropa típica mexicana.




El Empire State visto desde la High Line



Un poco de tiendas y de comida mexicana: Conociendo el Chipotle



Seguimos caminando y llegamos hasta el final de la vía. Ahí nos encontramos con un grupo de obreros que hacía su pausa para comer. Compraban comida de un carrito. Burritos, se veían deliciosos. Esto fue en la calle 30. Nuestro siguiente punto en el itinerario de ese día, era comer al estilo mexicano en el restaurant Chipotle. Es una cadena de restaurantes que están dispersos por todo Nueva York. Llegamos a un cerca de la Pennsylvania Station, pero había una fila, que mejor decidimos buscar otra sucursal.



En Party City, un paraíso para los niños ...
y las mamás



Antes, entramos a una de las tiendas de la calle 34, a la Party City. Un paraíso para las fiestas infantiles. Ahí le compramos a nuestra hija menor, los platos, servilletas y vasos de Frozen, pues para su próxima fiesta quiere que este sea el tema.



General Post Office en el Distrito Garment



Seguimos caminando y encontramos el siguiente Chipotle cerca del edificio Empire State. La fila era interminable, pero esta vez decidimos hacer fila. Parece que todo Nueva York ama la comida. Fue increíble ver como calientan las tortillas de maíz o harina en una sartén de doble plancha. Por supuesto que los pedimos de barbacoa. Para los tres, mi marido, mi hija mayor y yo. La menor se deleito con nachos y guacamole.  Al parecer es un lugar muy solicitado, la prueba es la calidad de la comida, pues se puede ver cómo la preparan. Los ingredientes son frescos y se puede pedir totalmente al gusto. Para tomar, una corona y té helado para las hijas.




Deliciosos, los tacos de barbacoa del Chipotle



Al hotel para descansar y después: Smith and Wollensky





Smith and Wollensky en la 3rd Avenue: lugar para una
 rica carne asada



Seguimos caminando para bajar la comida. Esta vez haríamos una pausa en el hotel para que las niñas jugaran y leyeran un poco. Después, nos pusimos guapos y nos fuimos a cenar al restaurant de carnes asadas, Smith and Wollensky. El camino hacia la sucursal que está en la 3rd Avenue  lo hicimos a pie. Así disfrutamos de una tarde de sol entre luz y sombras de los rascacielos neoyorkinos.



Un restaurant para el paladar masculino.
Sus mesas las ocupan para comidas de
negocios en esta ciudad



Este lugar lo conocimos en nuestro primer viaje de casi recién casados. Desde ahí visitamos las sucursales en Miami, Houston, Chicago y las Vegas. Nos falta visitar dos en Boston, uno en Washington, D.C., Philadelphia y Columbus. Habrá tiempo y vida para hacerlo. Mientras tanto, disfrutamos de los cortes que ya conocíamos.



Siempre me han gustado las servilletas
del restaurant, con el logotipo



Mi esposo y yo comimos lo de siempre. el filete Rib Eye estilo cajún. Las hijas sólo quisieron la ensalada César Ahora mismo se me hace agua la boca cuando recuerdo el sabor a carne asada como lo conocemos en México. El problema, son las porciones. Por eso, sólo comimos una ensalada César y no pedimos nada más. La carne viene acompañada de una papa asada. En Miami, se me ocurrió pedir brócoli, en lugar de la ensalada y me trajeron casi la cabeza completa. Por eso, al final de la cena, caminamos de nuevo al Gansevoort.

Es interesante observar que esta cadena de restaurantes de fundó en 1977 y muchos de sus empleados, en específico, sus meseros tienen casi la misma antiguedad. La fecha de su ingreso al restaurante se puede observar en sus gafetes. Nuestro mesero nos recordó al mayordomo de la serie de televisión inglesa que se transmite para celebrar el Año Nuevo, Dinner for Two. Ese estilo de mesero, pero muy simpático.



¡Buenas noches, Nueva York!




Bueno, después de cumplir el gusto de mi marido, nos fuimos al hotel a descansar. Mañana tendríamos un programa muy especial para todos, pero en especial para las niñas: el American Museum of Natural History, que está enfrente del Central Park. Pero esto se los cuento en la siguiente entrada de Aterrizando. ¡Muchas gracias por leerme y que tengan una buena semana!