jueves, 23 de octubre de 2014

Nueva York en imágenes





Ayer les platicaba nuestro paseo del 6 de agosto en esta hermosa ciudad. Hoy les comparto estas imágenes de la ciudad que nunca duerme. ¡Feliz fin de semana!



Ground Zero




One World Trade





Río Hudson





Brooklyn Bridge



Puente desde el Parque Brooklyn




















Radio City Music Hall




Escultura de Jeff Koons en
Rockefeller Centre










Tienda Lego en Rockefeller Centre






Plaza del Rockefeller Centre








En Times Square













Central Park desde el mirador del Rockefeller Centre




Para que el marido espere,
mientras la esposa compra.
Una tienda en Manhattan


miércoles, 22 de octubre de 2014

Conociendo Nueva York casi a pie: nuestro segundo día



Así amaneció Park Avenue el 6 de agosto




De regreso para contarles nuestro segundo día en Nueva York durante agosto del 2014. La noche anterior dormimos relativamente temprano, antes de las diez de la noche. Por suerte no tuvimos muchos problemas con el cambio de tiempo. Eran las seis de la mañana del 6 de agosto, cuando despertamos. Nos bañamos y salimos a las siete de la mañana a caminar por la avenida Park Avenue. Nuestra misión era encontrar un café para desayunar. Y esto no fue difícil, considerando que la mayoría de los neoyorkinos desayunan caminando. Llegan a su café favorito y compra todo para llevar. Así llegan con su desayuno al trabajo si no les dio tiempo de comerlo en el camino.




Desayunamos en Cosi



Cosi, fue el café que encontramos no muy lejos de nuestro Hotel Gansevoort. Las niñas comieron un quequito de chocolate, así, delicioso, totalmente americano y para sorpresa nuestra, no les gustó. Dijeron que estaba demasiado dulce. Ya tienen el paladar europeo, como el papá. Nosotros los probamos y nos parecieron deliciosos. Esta cafetería nos pareció muy especial porque ahí mismo elaboran el pan y los productos son frescos.  Se nota la calidad. Como todo en Nueva York, el Cosi también tiene precios altos.


Central Station


Nuestra comida fue un poco de granola con yogurt y el descubrimiento culinario de ese día: los squagels. Huevo revuelto en un pan tostado y con una rebanada de queso cheddar. ¡Delicioso! Desde entonces, también los comemos en casa.



Su interior



Después del desayuno, caminamos hacia la Central Station. Ya la gente caminaba hacia sus oficinas. El día comenzaba en esta gran ciudad. Las calles eran limpiadas con chorros de agua, la gente con perros los paseaba en su caminata matutina. Los niños eran llevados a la escuela y claro, el tráfico apareció, como siempre en la Gran Manzana.




La pisicina en la terraza del Gansevoort.
La visitaríamos la siguiente mañana



En la Estación Central entramos rápido en una tienda de conveniencia. Regresamos al hotel para prepararnos a lo que sería una larga caminata. Sólo así se puede conocer Nueva York. Pero antes, fuimos a conocer la piscina del hotel, que tenía una hermosa vista el Empire Building. Hicimos fotos desde su terraza bar, que a esas horas de la mañana estaba vacía, pues ya había vivido sus mejores horas durante la noche y madrugada anterior.




¡Llegó nuestro ferry!


Imposible caminar desde el hotel hasta el ferry que nos llevaría a ver la Estatua de la Libertad. Por eso tomamos un taxi y llegamos hasta la estación del State Island Ferry. El viajar en este ferry es gratis, servicio de la ciudad de Nueva York.




Y ahí estaba, la Gran Dama


Otro de los State Island Ferry



Desde ahí, pudimos observar muy bien la Estatua de la Libertad. Esta vez no la visitamos, pues ya lo habíamos hecho en nuestro anterior viaje a esta ciudad. En su lugar, decidimos visitar Ground Zero, el lugar que fue testigo de la tragedia del 11 de septiembre. Fue así como llegamos con el ferry al Financial District.




One World Trade Center vista desde el
West Thames Park




Impresionante las paredes de la fuente,
con los nombres de los que fallecieron




Caminamos desde la Whitehall Terminal Manhattan y caminamos por todo el West Thames Park, un área de recreación en plena ciudad.  Llegamos a Ground Zero. Nos era difícil aceptar que antes habían existido las Torres Gemelas. Ahora estaban las fuentes o las north y south pools. Fue un poco escalofriante ver los nombres de todas las víctimas en las paredes de las fuentes. Los guardias de seguridad se encargan de que los visitantes no utilicen las paredes de recargaderas, lo cual me parece bien. Junto a a las fuentes, se puede entrar a visitar el 9/11 Memorial y Museo. Obviamente el One World Trade Center es impresionante y nos hace recordar lo que ocurrió en el 2001.




Mural cerca de Ground Zero



Cerca de Ground Zero, existe un mural que recrea el trabajo de los voluntarios durante la tragedia. Un hombre se encarga de contarle al visitante todo lo que ellos hicieron durante la tragedia.
Dejamos este histórico lugar  y nuestro siguiente destino era caminar por todo el Puente de Brooklyn. Hacía mucho calor en Nueva York, pero en ese momento tuvimos mucha suerte, porque estaba nublado. El clima perfecto para caminar. El camino en el puente se dividía entre ciclistas y peatones. No muy cómodo, pero la vista era maravillosa.



Caminando por el Brooklyn Bridge



Terminamos la travesía y llegamos hasta el Brooklyn Park. Nuestro siguiente destino era el River Cafe, que conocimos en nuestra anterior visita. Pero desilusión, estaba cerrado. En la página en Internet no lo anunciaron. En nuestra última visita comimos al mediodía con una bella vista del puente. Esta vez, buscamos un café en el parque y comimos unos bocadillos. Desilusionados, caminamos hacia el Ferry, para comprar nuestros boletos de regreso a la ciudad.



Vista desde el Puente de Brooklyn



Mientras esperábamos el barquito, comimos unos deliciosos helados que estaban casi al lado de la estación. El lugar se llama Brooklyn Ice Cream Factory. También nos hicimos muchas fotografías en la explanada del parque hasta que llegó nuestro ferry. ¡Ahora sí, ya iríamos de regreso a Manhattan!

Ya en Manhattan, volvimos a caminar hasta el Hotel Gansevoort en Park Avenue. La caminata había sido larga, pero todavía no acababa. Descansamos un poco en el hotel y nuestro paseo seguía con la visita al Rockefeller Center, a su mirador Top of the Rock, desde donde apreciaríamos el Empire State Building y toda la ciudad de Nueva York.




Desde la Explanada del Parque Brooklyn


Caminamos de nuevo desde el hotel y llegamos al Rockefeller Center. Enfrente, se encuentra el Radio City Hall, toda una leyenda en la ciudad. No esperamos mucho comprando ni haciendo fila, porque habíamos pagado nuestra entrada por internet. Así es que nos dedicamos a admirar la belleza arquitectónica de Nueva York.




Llegamos al Rockefeller Center



Al salir, fuimos directo a la tienda de Lego, que está en el centro comercial del Rockefeller Center. Ahí les compramos a las hijas una réplica del Empire State hecha con los bloquecitos de Lego.
Se llegó la hora de la cena y nos dimo el gusto comiendo unas autenticas hamburguesas americanas en el restaurant a los pies del Rockefeller Center, Del Frisco´s Grill.




Vista desde el Top of the Rock



De regreso caminamos de nuevo hasta Park Avenue. Pero antes, pasamos por Times Square. También visitamos la tienda de juguetes Toys R Us que está en este lugar . Hermosa la rueda de la fortuna que construyeron dentro de la tienda.  Nuestras hijas, felices, especialmente la menor, pues recibió un libro para colorear.




La cena en Del Frisco's Grill



Caminando por Times Square,




La noche era maravillosa, pues la temperatura había descendido un poco. Estábamos cansados, pero felices de haber visto tantas cosas maravillosas y en especial de caminar. Nos dimos un baño y la cama. Mañana nos esperaba una nueva atracción, the High Line. ¡Buenas noches, Nueva York! Muchas gracias por dejarme compartirles este día en la ciudad que nunca duerme. ¡Hasta el próximo Aterrizando!


En el Toys R US de Times Square



miércoles, 17 de septiembre de 2014

New York, New York




Trenzas, una buena ocupación en el
Aeropuerto de Düsseldorf



Y Aterrizamos en Nueva York. Viajamos el 4 de agosto con destino a esta ciudad del Continente Americano. Pasaríamos un par de días antes de viajar hacia Florida, en donde se llevaría a cabo mi primera Zumba Convention.



No podían faltar los otros acompañantes
en el vuelo de Lufthansa


Esta ciudad la visitamos cuando estábamos recién casados, o sea hace como 16 años. Nos dio gusto regresar con nuestras hijas, visitar los lugares que ya conocíamos y descubrir nuevas atracciones como la High Line, de la cual les hablaré en los siguientes Aterrizando



El Ironbuilding desde el Madison Square Park


Volamos desde Zurich hasta Dusseldorf, por Lufthansa. Debo decir que llegamos como lechuguitas, porque las ocho horas de vuelo, son nada en comparación de los tradicionales vuelos trasatlánticos. Nos entretuvimos viendo las películas en las pantallas individuales de nuestros asientos. En fin, el viaje se pasó volando.



Ardillas citadinas en el Madison Square Park




Al llegar a la aduana, nos encontramos con una numerosa fila, pues otros vuelos europeos llegaron con el nuestro. Nuestras hijas estuvieron muy entretenidas haciéndose trenzas mutuamente, lo cual nos hizo reír a todos. Al llegar al control del pasaporte, el oficial preguntó quien era el que hacía las bromas, situación que le aclaramos.



Y nos encontramos al Empire State Building



Tomamos un taxi y viajamos desde el Aeropuerto de Newark. Era pasadas las dos de la tarde y había mucho tráfico. Viajamos bajo un calor intenso, pero no nos molestaba, al contrario. Eso queríamos y no lluvia. Llegamos al Hotel Gansevoort en Park Avenue. El cuarto estuvo listo y pudimos subir. Abrimos la terraza y contemplamos el ir y venir de autos y transeúntes. No estábamos muy cansados, y por eso nos bañamos y nos salimos a caminar por la Gran Manzana.



Más representativa no podría ser esta foto. Taxi, ciclista,
restaurant de cadena. Todo lo típico en la Gran Manzana



Llegamos al Madison Square Park. Eran las cinco de la tarde y muchos disfrutaban de una pausa en sus bancas, después del trabajo o la escuela. Vimos un área para perros, cerrada. Era el rincón social de los caninos neoyorquinos. Y de sus dueños, también. Para nuestra sorpresa nos encontramos en este parque con muchas ardillas. Desafiantes y nada tímidas. Ya están muy acostumbradas a los neoyorquinos y a los turistas. Y no podía faltar el típico puestecito de hot dogs.



No pude evitar pedir este chilito relleno
estilo Tex-Mex




Seguimos caminando para regresar al hotel y decidimos cenar en el California Pizza Kitchen. En nuestro camino nos encontramos al Empire State Building, muy cerca de la Park Avenue, en donde estaba nuestro hotel. Imponente y al que tendrías la oportunidad de ver muchas veces durante nuestra estancia en la ciudad que nunca duerme.



Park Avenue desde el Gansevoort



Regresamos al cuarto, pusimos a las niñas a dormir en su cama y nosotros disfrutamos de una copa de vino que nos había regalado el hotel a nuestra llegada. Brindamos en la terraza, viendo el atardecer desde la terraza del cuarto. Un día terminaba para nosotros, pero la ciudad seguía en movimiento. De lejos se veía el Río Hudson. Nos esperaban muchos buenos momentos. Esto se los platico en mi siguiente Aterrizando. ¡Gracias por leerme y que tengan una bonita semana!


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Un verano de verdad en Hamburgo




Hermosos días del mes de julio en Hamburgo



Casi cuatro semanas con calor y sol intenso. Ese es el resumen de nuestras casi cuatro semanas que pasamos en la ciudad del norte de Alemania, Hamburgo. ¡Hola!, de regreso con una entrada en Aterrizando. 



El Parque Grasbrook, desde la rueda de la fortuna. Atrás,
la Filarmónica, en contrucción


Y ¿por qué hago tanto escándalo? Pues bueno, el que ha visitado o ha vivido en Hamburgo, estará de acuerdo conmigo en definir a Hamburgo como una ciudad con genio, en lo que se refiere al verano. Algunos veranos, sólo son veranos en el calendario, pero otoños en la realidad. Durante el mes de agosto, disfrutamos de hermosos días soleados. Hasta llegamos a visitar la playa del Mar Báltico, Travemünde, y su servidora, que es una adicta a la crema de protección solar, sufrió de una quemadura de espalda. ¡Ay, todavía me duele cuando me acuerdo!



Días de playa en Travemünde



También visité a mi amiga Naty en Stade. Mis hijas bailaron bajo el chorro de la manguera con su hija durante un sol picante del mediodía. Esos días son de oro cuando se vive en el norte de Europa.





Nos fuimos corriendo a Hamburgo, cuando empezaron las vacaciones. Viajamos el domingo 29 de julio con tres maletas en tamaños progresivos. Una grande, una mediana y una chiquita. Cada una representaba a una mujer de mi familia. La maleta varonil ya había llegado a Hamburgo, porque el papá se nos había adelantado por cuestiones de trabajo.



¡Llegó el Crucero Queen Mary 2!



En esas tres maletas llevábamos de todo, porque ya sabía que el clima es extremo y como pueden ser días lluviosos, también pueden ser días soleados.  



Visitando el Puerto



Esas cuatro semanas se nos fueron volando. Fueron días bonitos, en los que visité a otras amigas que había conocido durante el tiempo en que mi marido y yo vivíamos ahí. Rome, Natalie, Ana María, Barbara. Nuestros días empezaban con una visita a la panadería del lugar, para empezar bien la mañana con pan fresco.  El resto del día lo pasábamos en un parque, el Grasbrook Park, ubicado en el área del puerto conocida como Hafencity, en donde estuvimos viviendo.




Visitando el Museo de Etnología. Völkerkundemuseum



En este parque, nos pasábamos casi todo el día. Mis hijas estuvieron felices en esos días de sol. Acampábamos ahí o nos organizábamos para ver amigas o ir de tiendas entre pausa y pausa. Incluso, regresábamos con mi esposo después de la cena. Y es que el Puerto de Hamburgo es impresionante y con un clima veraniego, pues doblemente bonito.



Regresamos a Du Plat du Jour, uno de nuestros restaurantes
favoritos eh Hamburgo. Platillo hecho a base de
aguacate




Recuerdo los días en que caminábamos desde el Puerto hasta la ciudad. ¡Sin gota de lluvia! Claro que llovió en esos días. Hamburgo está al norte de Alemania y las tormentas pasajeras son comunes. Pero está vez no fueron la constante del clima. Un domingo regresamos de la ciudad y nos mojamos todos. Pero no nos arruinó nada, porque era verano y no invierno.



En Altona


Stadtpark



Regresamos y encontramos la Filarmónica todavía en construcción, pero preciosa, iluminada durante 
los últimos días de nuestra estancia en un evento llamado Blaue Nächte. También vivimos la ceremonia de despedida del Queen Mary 2, y la miniferia que se instaló en su embarcadero. Una bonita rueda de la fortuna que nos permitió admirar la ciudad desde las alturas. 



Hamburgo, ciudad de canales



Visitamos lugares conocidos y por primera vez entré con mis hijas al Planetario, en el Stadtpark. Vimos Tabaluga y los signos del tiempo, fue la película de dibujos animados que vimos, con música de Peter Mafay. Siempre hay algo nuevo que ver en Hamburgo.



Merendando en el Messmer Momentum. No podía
faltar el típico té 



Probablemente regresemos a Hamburgo durante las vacaciones de octubre. De seguro el clima será diferente. Será el famoso clima, frío, nublado y con lluvia. Sin embargo, el otoño es hermoso cuando sale el sol. Caminar abrigado por el Lago Binnenalster o por el Puerto con ¡gorra, bufanda y guantes! 



El Puerto se volvió azul. Blaue Nächte




Les dejo algunas imágenes de nuestras cuatro semanas por aquélla ciudad del norte. ¡Gracias por leerme y hasta el siguiente Aterrizando!